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Medicamentos

Genéricos vs. marca: por qué el mismo principio activo cuesta distinto

Equipo Medline 5 min de lectura

Qué es un genérico, qué garantiza el registro sanitario del INVIMA y por qué dos cajas con el mismo principio activo tienen precios muy diferentes.

En la droguería la escena se repite: dos cajas, el mismo principio activo, la misma dosis, y una cuesta cuatro veces lo que la otra. La pregunta que sigue —«¿la barata sí sirve?»— es razonable, y la respuesta corta es que sí, pero la respuesta útil exige entender qué es exactamente lo que se está comparando.

Los tres nombres de un mismo medicamento

  1. El principio activo, o denominación común internacional: «acetaminofén», «losartán», «omeprazol». Es la molécula, y es igual en todo el mundo.
  2. El nombre comercial: el que le pone el laboratorio que lo fabrica, y es propiedad suya.
  3. El genérico: el mismo principio activo, vendido con el nombre de la molécula o con el nombre de un laboratorio distinto, una vez la patente del original expiró.

De ahí sale la primera confusión: mucha gente cree que «genérico» significa «de menor calidad». No significa eso. Significa que ya nadie tiene la exclusiva de fabricarlo.

Qué garantiza el registro sanitario

En Colombia ningún medicamento se vende sin registro sanitario del INVIMA, y ese registro no es un trámite distinto para genéricos y para marcas. Lo que se exige es que el producto contenga el principio activo declarado, en la cantidad declarada, con la pureza exigida y con estabilidad demostrada durante la vida útil que dice la caja. Un genérico con registro sanitario vigente no es «lo mismo pero sin comprobar»: es lo mismo, comprobado.

Para ciertos grupos de medicamentos se exige además demostrar bioequivalencia: que el producto entrega el principio activo a la sangre en la misma proporción y a la misma velocidad que el de referencia. Ese requisito no aplica a todo el vademécum, y es la parte técnicamente interesante de la discusión — no el precio.

Entonces, ¿de dónde sale la diferencia de precio?

Casi toda la diferencia de precio entre un genérico y una marca está fuera de la molécula. Lo que se paga de más rara vez es química.

Cuándo la diferencia sí importa

Hay casos donde cambiar de un producto a otro no es indiferente y conviene consultarlo antes de hacerlo por cuenta propia:

Y una tercera categoría que confunde: los biosimilares

Todo lo anterior aplica a los medicamentos de síntesis química, que son la mayoría de lo que hay en una droguería. Los medicamentos biológicos —anticuerpos, insulinas, algunos tratamientos oncológicos y de enfermedades autoinmunes— se producen en organismos vivos, y por eso no admiten una copia idéntica: lo que existe es el biosimilar, que se demuestra equivalente en calidad, seguridad y eficacia mediante un expediente propio, mucho más exigente que el de un genérico corriente.

Es una distinción que no cambia nada en el mostrador de la esquina y sí importa si su tratamiento es de este grupo: ahí el cambio de producto es una decisión clínica con seguimiento, no una comparación de precios.

Cómo comparar bien en el mostrador

  1. Compare principio activo y dosis, no nombres. «500 mg» contra «500 mg».
  2. Compare la presentación completa. Una caja de 30 y una de 10 no se comparan por el precio de la caja: se comparan por el precio de la unidad.
  3. Mire la forma farmacéutica. Tableta, tableta recubierta y cápsula no siempre son intercambiables.
  4. Verifique que la caja traiga su registro sanitario y su fecha de vencimiento legibles.

Medline conecta a las personas con droguerías y no presta el servicio asistencial. Este artículo explica cómo está organizado el mercado de medicamentos; no recomienda cambiar ni suspender ningún tratamiento. Esa decisión, incluida la de pasar de una marca a un genérico, se toma con su médico o con el regente de la droguería.